Salpimentamos el pollo al gusto. Te aconsejamos ser prudente con la pimienta, ya que el ajo posterior aportará suficiente intensidad y un toque picante natural. No es necesario que sea mucha pimienta porque hay que tener en cuenta que el ajo ya es picante y es bastante fuerte.
De la cabeza de ajos, toma 4 dientes. Con la hoja plana de un cuchillo de cocina, dales un golpe seco para aplastarlos ligeramente, manteniéndoles la piel. Ponlos a rehogar en el aceite frío donde freirás el pollo para aromatizarlo. Una vez dorados, retíralos y resérvalos.
El frito: Dora el pollo por tandas a fuego medio-alto. Es vital que coja un buen color dorado por fuera, pero dándole el tiempo suficiente para que se cocine por dentro sin que se reseque la carne. El pollo debe quedar casi listo para comer tras este paso.
El majado: Mientras se frie el pollo, pela el resto de los ajos. Ponlos en el mortero y machácalos bien hasta que queden hechos como una pasta
En la cazuela: Retira el exceso de aceite de la cazuela (guardándolo para otras preparaciones) y deja solo unas 3-4 cucharadas del mismo en el fondo. Baja el fuego a nivel medio, incorpora todo el pollo frito, los 4 dientes reservados y la pasta de ajo del mortero. Dale vueltas rápidamente durante solo 30 segundos; verás que el ajo empieza a oler de maravilla, pero vigílalo de cerca para que no se ponga negro, ya que amargaría el plato.
Vierte el vaso de vinagre de manzana. *Consejo de chef:* Hazlo con cuidado y sin asomarte directamente, ya que el vapor inicial del vinagre es muy fuerte y puede molestar a los ojos. Remueve bien raspando el fondo para soltar los jugos agarrados del pollo, añade la mitad del perejil picado, tapa la cazuela y mantén a fuego suave durante unos 8 o 10 minutos. Durante este tiempo, levanta la tapa ocasionalmente para remover o agitar la cazuela, asegurando que el pollo se impregne de forma homogénea.
El toque maestro: Durante esos 8-10 minutos, levanta la tapa de vez en cuando y remueve el pollo, o agita la cazuela, para asegurar que toda la carne se impregne bien de la salsa.
Reposo: Antes de servir, deja reposar el plato al menos 10 minutos.
En el momento de servir, espolvorea el resto del perejil picado