Ayer, en el Club de vino al que pertenezco, participé en una cata de vinos húngaros. Así, en principio, podría parecer algo bastante intrascendente, pero a mí me llenó de satisfacción.
Por un lado, la presentadora, María, comentó el año que ha estado trabajando en Hungría, a pesar de ser muy pocos en la empresa donde estaba, montó un pequeño club de vino porque echaba de menos lo que tenía en Alicante. Con humildad, me pongo esta medalla que justifica o que compensa los veintidós años que pasé al frente del club, veo que la semilla que se plantó ha prendido y agarrado con fuerza.
Por otro lado, encomiable el esfuerzo de tanto María como de su marido Christophe para hacer la búsqueda, para seleccionar los vinos, pegarse con los importadores para unas cantidades relativamente pequeñas, y que, además, todo ello se ajuste a un presupuesto limitado, un esfuerzo que solamente los que organizamos cosas de este estilo sabemos que hay que hacer.
La cata siguió el camino de ir visitando las regiones vinícolas más icónicas de Hungría, dejando de lado los vinos Tokaji Aszú por motivos de precio e igualmente por ser relativamente fácil encontrarlo en España.
Etyek-Buda
Ubicada a unos 30 kilómetros al oeste de Budapest, esta región destaca por su clima continental fresco y ventoso, con suelos calcáreos y arcillosos. De aquí catamos un espumoso:
- Etyeki Kúria Chardonnay Brut: Como unos cien por cien charoles ligeros, elegantes, pero para nuestro padrastro uniforme, excesivo, dulzor, a pesar de ser un brut.
Villány
Al sur, cerca de la frontera con Croacia, encontramos una zona de clima submediterráneo con la mayor cantidad de horas de sol y suelos ricos en calcio y dolomita. Su representante fue:
- Piros Béka (rana roja) Cabernet Franc 2022: Un vino basado en Cabernet Franc que a mí personalmente no me gustó demasiado, me pareció demasiado astringente, un vino rudo, la verdad. Según contaron durante la caza, todos los vinos de la región muestran ese carácter muy de terroir.
Eger
A una hora y media al este de la capital, Eger cuenta con un clima continental frío y suelos de ceniza volcánica (toba de riolita). Aquí disfrutamos de:
- Bolyki Egri (sangre de toro) Bikavér 2022: Es un pupas que mezcla tanto variedades autóctonas como foráneas, que son las siguientes: Kékfrankos, Cabernet Franc, Merlot, Zweigelt, Blauburger y Portugieser. Me pareció un vino mucho más amable, más equilibrado, y un punto especiado que acompañó muy bien un tajine de pollo que nos sirvieron con el.
Tokaj
Aunque la idea inicial era apartarse de las zonas más habituales, la cata incluyó vinos de esta histórica región fronteriza con Eslovaquia, famosa por su microclima único y suelos de toba volcánica y arcilla. De la bodega Holdvölgy probamos dos opciones:
- Holdvölgy Vision 2021: Fue el segundo vino de la Catar, un vino ocupado de tres variedades, cuya principal era el clásico fumint de la zona. Para el aficionado español no suelen ser vinos fáciles, porque tienen un gusto bastante diferente a lo que estamos acostumbrados, así que siempre el primer sorbo sorprende (muchas veces no gratamente) , aunque posteriormente el vino va ganando adeptos.
- Holdvölgy Signature 2007: No fue un vino con botritis porque se nos escapaba del presupuesto, es lo que nosotros consideraríamos un late harvest. Si los vinos que no deberían ser dulces ya tienen una cantidad de azúcar elevada para el paladar español, os podéis imaginar que este no sería excepción. Sin embargo, estaba muy bien elaborado; el azúcar se integraba muy bien y resultaba fácil de beber. Fue mi vino favorito de la cata.
Puedes descargar la presentación que se utilizó en esta cata en nuestra página de descargas gratuitas.






