Nuestra valoración
El grupo de amigos que de vez en cuando nos juntamos para comer, no disponía esta vez de muchas fechas disponibles y el día elegido, fue el lunes. Dado que es un día donde muchos restaurantes cierran, decidimos ir al centro y volver a disfrutar de la cocina tradicional desde cuchara.
Lo que comimos
Ángel me propuso algunos menús que tienen para grupos y entre los dos decidimos darle un aire totalmente asturiano y quedó lo que sigue.
🍴 Primero llegó el pastel de cabracho, un clásico reconocido.
🍴 Después, la sorpresa: rollo de bonito, una especie de albóndiga gigante, bañado en salsa de verduras y vino blanco. ¿Lo mejor? Que ya casi nadie lo prepara por lo laborioso, así que aquello supo a privilegio a la posibilidad de probar algo que ya no se hace por lo laboriosos que es.
🍴 Siguió el calamar estofado, con una salsa que era puro vicio, tuvimos que pedir más pan
🍴 A continuación aparecieron dos platos de verdinas con perdiz, sutileza hecha plato y sabor de los que no se olvidan.
🍴 A continuación aterrizó al centro otros dos platos de fabada clásica, intensa y con carácter.
🍴 ¿Fin del viaje? Nada de eso: cuando muchos del grupo pensaban que la comida había terminado, los cachopos especiales hicieron su aparición estelar, revalidando el título de los mejores que he probado jamás.
🍰 De postre, tocinillo del cielo y tiramisú, que cerraron el festín sin bajar el listón.
🗨 Para este paseo asturiano, Ángel —gran aficionado al vino— nos orquestó el maridaje
🍷 Arrancamos con un Ribera del Duero blanco “Arrocal” (albillo mayor), una curiosidad muy sabrosa.
🍷 Atacamos las verdinas con El patito feo un albariño que me gustó mucho. Cuantas cosas chulas se están volviendo a hacer de nuevo en esa zona.
🍷 La fabada con la potencia de sabor que tenía, requería algo más potente y ya pasamos al tinto, El valao, una Mencía del Bierzo que cumplió perfectamente con el rol encomendado.
🍷 Para los cachopos el elegido por Ángel fue Finca Malaveina de bodega Perelada un vino mucho más elegante y que en general gustó más a los comensales.
Lo que pagamos
💶 El precio acordado y el precio final del banquete fueron 60 euros. Eso incluía aparte de todo lo narrado: pan, cervezas, refrescos, agua a voluntad y cerrar la comida con un café por persona.
Lo que pensamos
🗨 La sensación que tuve al salir de De cuchara fue la misma que tuve al salir del restaurante Andra Mari hace unas semanas: ¿con lo bien que se come porque voy tan poco a este tipo de restaurantes de cocina de toda la vida?.
🗨 La comida fue excelente, no quedó nada en los platos a pesar de que la cantidad servida fue un tanto exagerada. Si eso añadimos un precio que no es exagerado, que todas las bebidas (aparte del vino) que quisimos tomar estaban incluidas en el precio, un cuidado por el vino digno de destacar, concluyó que De cuchara ofrece una relación satisfacción precio excelente.
🗨 Aunque ya he dicho que todos los platos estuvieron riquísimos, si vas te recomiendo que no dejes de probar las verdinas con perdiz y desde luego si tienen el rollo de bonito también, porque quizás sea una oportunidad única.
🗨 Para el tema del vino yo te sugeriría que te dejaras aconsejar por Ángel, dile que cosas más o menos te gustan y qué presupuesto tienes y déjate sorprender, lo agradecerás.
🗨 Era un lunes cualquiera y el restaurante estaba lleno, es decir si quieres ir, reserva mesa.
Las fotos
El video
Recuerda que este video se ha generado automáticamente con IA a partir del texto de este artículo. Puede contener errores.
El Podcast
Recuerda que este podcast se ha generado automáticamente con IA a partir del texto de este artículo. Puede contener errores.







