Nuestra valoración
Nou Manolin es el nombre propio que siempre destaca en las listas gastronómicas nacionales. En mi última visita, en pleno domingo de Hogueras —un escenario de máxima presión—, mi veredicto quedó reafirmado: es un refugio de cocina clásica, impecable, con un servicio que funciona con la precisión de un reloj suizo, aunque requiere asumir una factura no apta para todos los fines de semana.
Debo confesarte que me resulta molesto tener que cruzar su barra, habitualmente atestada de personas para acceder al comedor. Es una transición incómoda antes de sentarte a la mesa y 🗨 me pregunto si esta peculiar forma de llegar a la sala es la razón por la que la guía roja se resiste a concederles la estrella.
Sin embargo, una vez superada la barrera humana, el recibimiento es magnífico y el entorno se transforma. Destaco especialmente el tratamiento acústico del local: incluso lleno hasta la bandera, mantendrás una conversación fluida con tu acompañante a volumen normal, un lujo escaso en la restauración actual.
Los platos 🍴
La maquinaria de cocina, perfectamente engrasada a pesar de la avalancha de comensales, comenzó el servicio sustituyendo la habitual crema de cortesía por un aperitivo más directo: 🍴 un poco de fuet, pan y aceite de oliva virgen extra.
Acto seguido, llegó la 🍴 ensaladilla con anchoa, bautizada en la casa como “Swarovski”; un bocado de textura sedosa y equilibrado y no por conocido, menos delicioso. Le siguieron unos 🍴 boquerones a la espalda de ejecución limpia y respetuosa con el producto, aunque demasiado pequeños a mi entender.
El apartado de entradas brilló con los 🍴 calamarcitos de Santa Pola encebollados, excelentes —tiernos, melosos y con el punto justo de dulzor— y sus 🍴 famosas colmenillas con foie. Este último plato es, bajo mi criterio, un imprescindible absoluto de la casa. Su salsa, aterciopelada y profunda, te obligará a ejercer el noble arte de mojar pan sin ningún tipo de pudor. No obstante, 🗨 ten en cuenta que estas raciones iniciales son algo escasas en cantidad; una tónica que cambia radicalmente al llegar a los principales.
En los principales el tamaño se vuelve generoso. Probamos unos 🍴 buenos canelones, un clásico entre clásicos, y un 🍴 arroz de almejas y rape en su punto justo de cocción, firme y sabroso. Por mi parte, opté por los 🍴 callos con morro. Un plato de textura gelatinosa irreprochable, aunque a mi juicio le sobro protagonismo al chorizo, que aportaba más sabor del necesario al plato.
Para el postre, con el apetito ya al límite, compartimos una 🍰 tarta de manzana clásica, crujiente y muy sabrosa, como es marca de la casa.
La Bodega 🍷
Un almuerzo de este calibre exige que prestes atención a la parte líquida. Decidí destinar una parte del presupuesto a la carta de vinos con dos elecciones de perfiles muy distintos.
En primer lugar, seleccionamos 🍷 Do Ferreiro, un albariño de Rías Baixas elaborado por Gerardo Méndez, viticultor de merecido culto. Es un blanco muy cítrico y floral, de estupenda frescura, ideal si vas a centrar tu comida en pescados y mariscos. Ahora bien, te aconsejo valorar su coste; por su precio en carta, yo buscaré otra opción en mi próxima visita.
La gran satisfacción de la jornada llegó con el tinto elegido para los callos: 🍷 Scala Dei Prior, un vino del Priorat de cuya bodega guardo un excelente recuerdo personal de cuando la visité. No me traicionó la memoria. Encontré un tinto elegante, con taninos sedosos y un equilibrio, propio de los grandes vinos de su zona. Este sí te lo recomiendo sin dudarlo; sostiene el tipo ante la potencia de la casquería sin perder la elegancia al tiempo que capaz igualmente bien tanto los canelones como el arroz.
El Coste 💶
Hablemos de números. La factura final ascendió a 90 € por comensal. Si restamos el peso de los dos vinos seleccionados (lo que supone descontar unos 20 € por cabeza), la comida se sitúa en unos 70 € por persona sin los vinos.
No es un precio económico, desde luego, pero debes medirlo en su conjunto: el confort (incluido el acústico), la profesionalidad de un servicio de primer nivel bajo presión y la calidad de una materia prima bien tratada, justifican el desembolso. No busques aquí la mejor relación satisfacción-precio de Alicante, pero acude si quieres darte un homenaje donde el margen de error es casi cero.







