“¿Alguna vez has probado un plato que te traslade directamente a la infancia? Mi primer recuerdo en un restaurante con mis padres es, sin duda, el Bar La Peña, en pleno centro de Leganés. Aquello era la definición de la sencillez: una barra de pan, una jarra de vino, una ensalada para ‘desengrasar’ y la elección definitiva: pollo, conejo o ambos.
Esa es la esencia del Pollo al AjíMoroji que hoy os traigo. Pero aviso a navegantes: esta no es una receta para corazones débiles ni para paladares delicados. Aquí venimos a jugar con sabores fuertes, aguerridos, donde el ajo y el vinagre mandan. Si buscas sutilezas, mejor busca otra receta; pero si quieres un plato con carácter y alma, quédate, piensa que este bar lleva haciendo la receta más de 60 años y lo sigue petando.
Ingredientes
- 4 cuartos traseros de pollo pedir que los corten en trozos pequeños.
- 1 cabeza de ajos generosa si te gusta mucho el ajo, añade unos cuantos dientes extra.
- 1 vaso de vino de aceite de oliva aprox, depende un poco del recipiente y de la cantidad de pollo
- 1 vaso de vino de vinagre de manzana el más sencillo que encuentres, no hace falta nada de sofisticado, el del súper.
- 1 manojo generoso de perejil fresco picado.
- Sal y pimienta al gusto.
Notas
Instrucciones
- Salpimentamos el pollo. No es necesario que sea mucha pimienta porque hay que tener en cuenta que el ajo ya es picante y es bastante fuerte. Simplemente un toque y si te gusta.
- Preparación del aceite: De la cabeza de ajos, toma 4 dientes, dales un golpe y, con la piel y todo, ponlos a rehogar en el aceite en el que vas a freír el pollo. Una vez que estén doraditos, sácalos y resérvalos.
- El frito: Dora el pollo por tandas a fuego medio-alto. Es vital que coja un buen color dorado por fuera, pero dándole el tiempo suficiente para que se cocine por dentro sin que se reseque la carne. El pollo debe quedar casi listo para comer tras este paso.
- El majado: Mientras se frie el pollo, pela el resto de los ajos. Ponlos en el mortero y machácalos bien hasta que queden hechos como una pasta
- En la cazuela: Retira el exceso de aceite de la cazuela dejando solo unas 3-4 cucharadas. Baja el fuego a nivel medio, incorpora todo el pollo frito, los 4 dientes reservados y la pasta de ajo del mortero. Dale vueltas rápidamente durante solo 30 segundos; verás que el ajo empieza a oler de maravilla, pero vigílalo de cerca para que no se ponga negro, ya que amargaría el plato.
- La salsa: Vierte el vaso de vinagre de manzana. Consejo de chef: hazlo con cuidado y no te asomes directamente a la cazuela, ya que el vapor inicial del vinagre es muy fuerte. Remueve bien raspando el fondo para soltar los jugos del pollo, añade la mitad del perejil picado, tapa la cazuela y mantén a fuego suave durante 8 o 10 minutos.
- El toque maestro: Durante esos 8-10 minutos, levanta la tapa de vez en cuando y remueve el pollo, o agita la cazuela, para asegurar que toda la carne se impregne bien de la salsa.
- Reposo: Antes de servir, deja reposar el plato al menos 10 minutos.
- En el momento de servir añade un poco más de perejil picado.







