Nuestra valoración
Para comenzar esta reseña, es fundamental definir qué es un wine bar. Para mí, la esencia es clara: es un lugar donde el vino es el protagonista absoluto y la carta de comidas está diseñada específicamente para acompañar y realzar la experiencia vinícola.
Para ello además debe reunir una serie de características que lo distinguen:
- El personal de un winebar posee un conocimiento exhaustivo y una pasión a menudo casi obsesiva por el mundo del vino. Esta dedicación convierte a este tipo de establecimientos en un importante centro de difusión de la cultura vinícola.
- En esa selección amplia de referencias, los sumilleres se enfocan en encontrar vinos de regiones inexploradas o lejanas, buscando sabores originales, relatos cautivadores (ya que el vino es, en esencia, historia) y combinaciones gastronómicas inesperadas.
- En la parte no líquida del menú suelen ofrecer quesos y chacinas de primera calidad, así como una carta corta de platos, pero cuidada.
- La Bodega Airén, tras más de dos años, de andadura posee las cualidades necesarias y un equipo estable que le permite crecer. Ángela y David, dos sumilleres de prestigio nacional, forman una pareja ideal al frente de este proyecto.
Lo que bebimos
Como es normal al tratarse de un winebar hay que dar mayor presencia a los vinos que a los platos…ahi vamos.
🍷 Empezamos con Selva Nevada de Villota. Como apasionado de los blancos de Rioja, valoro mucho que no sea un vino plano. Es extremadamente refrescante pero huye de esa acidez molesta que a veces cansa; es un vino fino, que no necesita gritar para hacerse notar y que deja un recuerdo muy largo en el paladar. Una elección segura para abrir boca con elegancia.
🍷 Seguimos con Angelita de Challao, una etiqueta que está pegando fuerte últimamente. Lo que más sorprende es la honestidad de su fruta: sabe a esas moras y arándanos silvestres que muerden y te llenan la boca de frescor. Aquí no hay rastro de maderas quemadas ni vainillas artificiales; es un vino de pueblo, directo y muy fácil de beber, que sabe a uva de verdad y respeta el origen.
🍷 El tercer salto fue hacia la “terreta” con Sueño de Megala, de Bodegas Enguera. Es curioso cómo han conseguido un perfil tan mediterráneo en el que el alcohol, a pesar de estar ahí, prácticamente ni se siente. Tiene una textura aterciopelada, de esos vinos que pasan con suavidad pero que dejan un gusto profundo y persistente, demostrando que en Valencia se están haciendo cosas muy modernas y bien equilibradas.
🍷 Terminamos con una propuesta arriesgada: Three Finger Jack Rum Barrel Aged. Ángela nos lo sirvió con los quesos sin preguntar, y fue un acierto total. Es un vino que rompe las reglas al haber envejecido en barricas de ron, lo que le confiere unas notas dulces y especiadas muy particulares. Detectas ese toque licoroso que lo hace diferente y que, contra todo pronóstico, encajó de maravilla con la potencia de los quesos.
Lo que comimos
🍴 En la parte sólida, la propuesta es corta pero muy cuidada, centrándose en el producto y los sabores directos. Probamos una ensaladilla de alcachofas, un pulpo a la brasa, ensalada de tomate y burrata correcto y unos torreznos que, aunque estaban estupendo de sabor y crujientes, se nos antojaron algo escasos de tamaño.
🍴 Lo mejor, sin duda, fue el tartar de atún con huevo, con un equilibrio graso fantástico, y la berenjena umami, un plato que realmente hace honor a su nombre.
🍰 Cerramos a modo de postre con una tabla de quesos de primer nivel, seleccionada con criterio para aguantar el pulso de los últimos vinos de la jornada.
Lo que pagamos
💶 La experiencia completa para el grupo salió por 300 euros. Un detalle importante para el bolsillo: 125 euros correspondieron exclusivamente a los vinos. Un punto a favor es que no cobran el servicio de agua filtrada, algo que se agradece. Es un precio justo para quien valora el conocimiento del sumiller y etiquetas que no encuentras en el supermercado de la esquina.
Lo que pensamos
🗨 Si pusiera en la balanza la experiencia gastronómica en exclusiva creo que ✨✨✨✨ seria más razonable, pero claro es experiencia es completa, con todo, por lo que la puntuación final mejora.
🗨 En definitiva, una estupenda experiencia tipo winebar, un lugar ideal para deleitarse con los vinos y aprender de quienes los sirven.







