Cuando se inició el tema de Koldo, escribí en un primer artículo lo siguiente:
Está muy claro que huele a “podrido”, que no ha sido la primera vez y que no será la última, cada vez que algunos de esta escoria tienen la oportunidad, la aprovechan para llenarse los bolsillos sin ninguna atadura moral. Insisto en que es la degeneración de nuestra sociedad, donde el valor del dinero está por encima de cualquier otro valor ético. No pretendo ser una moralista, pero sí denunciar la mierda que nos gobierna y encima nosotros defendemos a esta gentuza (políticos) sin el menor análisis crítico.
Puedo volver a suscribir palabra por palabra lo dicho. Aunque ahora algunos intentan decir que todo esto es un tema de los jueces contra los políticos, la verdad es que casi seguro que no va a ser así y, como se acuñó en la ocasión perdida del movimiento del 15-M, “No hay pan para tanto chorizo“. Así de simple.
La negación y la afirmación.
A pesar de lo que llevamos visto en los últimos años, no deja de sorprenderme que cada vez que hay un individuo que es acusado de meter la mano en la caja o sus genitales donde no le corresponde, los miembros de su partido y de ideología similar lo defienden a ultranza, diciendo que es imposible que eso haya sucedido. Mientras que los de ideología contraria salen a saco para intentar clavarle la espada y machacarlo antes de cualquier tipo de juicio, pasándose la presunción de inocencia por el arco de triunfo. Y luego los responsables de la polarización son los ciudadanos…
Para mí, y ya desde hace muchos años, cada vez que sale algo de esto en la prensa, sea del color que sea y sea sobre quien sea, ya estoy convencido de que es culpable. Es posible que en algunos casos no se pueda demostrar, pero en cualquier caso ya lo he repetido en muchas ocasiones: la mujer del César no solamente debe ser honrada, sino además parecerlo. Debería haber una legislación que castigara con mayor severidad los comportamientos irregulares de esta gente que obtiene la confianza de sus ciudadanos. Es una absoluta vergüenza que utilicen el poder que se les otorga para incumplir la ley.
Del problema de la vivienda a la cárcel
Llevamos décadas en que los políticos van ignorando los problemas principales que afectan a los ciudadanos: vivienda, inmigración, España vaciada, pensiones, modelo educativo, seguridad social, etc. Y lo mismo exactamente sucede con el problema de la corrupción en las más altas esferas de la vida pública española. No solamente no se toman medidas, sino que la prioridad de los últimos gobiernos, insisto, de todos los partidos, su objetivo es retorcer las leyes todo lo posible para adaptarlas a sus necesidades, de acaparar el máximo de poder y controlar las instituciones, desde la prensa hasta los juzgados.
Y con estos mimbres se hacen los cestos en que cada vez los políticos se sienten mucho más impunes, se sienten mucho más capaces de hacer cualquier tropelía y se sienten por encima de las leyes. Así que sí, es una sorpresa que un ex Presidente del gobierno de la democracia española, que según nos creemos debemos ser ejemplo para el mundo, esté imputado. No han de pasar muchos años hasta que un Presidente de la democracia española, de la que tan orgullosos estamos, esté en la cárcel, sencillamente por lo ya expuesto, por su prepotencia, chulería y sentido de la impunidad, que van en aumento legislatura tras legislatura.
No sé si seguiré escribiendo de este tema porque la verdad es que me llena de muchísima tristeza y me siento verdaderamente desarbolado y con nula capacidad para cambiar esto.
Como dijo Don Miguel de Unamuno: me duele España.







