En esta ocasión no tengo demasiadas ganas de editar vídeo, así que os va a tocar leer si os queréis enterar de mi experiencia en estos cuatro restaurantes. Dos de ellos están en Madrid, uno en Alicante y el otro cerca de León. Y vamos a empezar precisamente por este último, por ser quizás el más famoso de la lista.
Bodega El Capricho – Jiménez de Jamuz, León – ✨✨✨✨ €€€€ (Más de 80€ por persona)
Celebramos nuestro cumpleaños de grupo en este templo del producto. Elegimos el sitio porque, además de que había que celebrar en algún lugar, nos pareció una opción original y varios teníamos muchas ganas de conocerlo. Bodega El Capricho destaca por sus carnes de buey, criados por ellos mismos y seleccionados cuidadosamente de distintas razas.
- La Experiencia: Antes de comer, realizamos una visita (previo pago) a la zona donde crían los bueyes en pleno campo. Nos encantó; es un mundo del que no conocíamos nada y resulta fascinante. Aunque no es económico, si tenéis la posibilidad, recomiendo hacerlo sin duda.
- La Comida: Optamos por el menú degustación, compuesto básicamente de carne. Es como el restaurante El Campero pero con buey en lugar de atún: la primera vez conviene tomar el menú degustación para probarlo todo, pero en visitas posteriores ya puedes ir directo a los cortes que más te gusten.
- Lo mejor: Memorables la cecina y el steak tartar. Muy buenos también el chorizo de buey y el chuletón.
- La Comida: Optamos por el menú degustación, compuesto básicamente de carne. Es como el restaurante El Campero pero con buey en lugar de atún: la primera vez conviene tomar el menú degustación para probarlo todo, pero en visitas posteriores ya puedes ir directo a los cortes que más te gusten.
- Bodega: Muy amplia pero con precios elevados. Eso sí, hablando con el sumiller se pueden encontrar buenos vinos a precios razonables.
Veredicto: Una experiencia imprescindible para los más carniceros.
La Piperna – Madrid – ✨✨✨✨ €€ (25 – 50€ por persona)
Regresamos a Madrid para hablar de este italiano que conozco desde hace diez años y al que hemos vuelto impulsados por una visita de mi admirado (y envidiado) Alberto de Luna.
El restaurante no ha cambiado gran cosa en lo culinario, pero sí ha ganado en confort: la bodega ha crecido (ahora luce en armarios climatizados vistos) y las mesas son más amplias y elegantes.
- Entrantes: Probamos berenjenas a la parmesana, burrata y un escabeche de raya. Este último fue lo más original, aunque no llegó a deslumbrar.
- Principales: El conejo y la pasta a la genovesa estaban muy ricos. Sin embargo, el ragut napolitano fue el plato más flojo de la comida.
- Postres: Tiramisú, panna cotta y cannoli. El ganador absoluto sigue siendo el tiramisú, como ya recordábamos de años anteriores.
Conclusión: Es un buen italiano con precios razonables. Dicho esto, no encontré ese “máximo Dios” ni platos que recordaré el resto de mis días. Esto confirma mi creencia de que lo que les sirven a los críticos populares no es exactamente lo mismo que nos sirven al resto de los mortales.
StreetXO – Madrid – ✨✨✨✨ €€€ (50- 80€ por persona)
Seguimos con nuestra tradición: comida de Nochebuena a mediodía en el universo de Dabiz Muñoz. Lo mejor de ir ese día es que, como no se puede reservar y las colas suelen ser eternas, el 24 de diciembre “no hay ni el tato”.
¿Para qué cambiar una fórmula que funciona de maravilla? El local mantiene su esencia de siempre. En esta visita pedimos:
- Sándwich Club: Esta vez no nos acabó de llenar; no es que esté mal, pero no repetiremos.
- Taco de pulpo y la clásica Lasaña: Tan buenos como siempre.
- Costilla de Angus (Novedad): Cocinada a baja temperatura, se sirve con hojas de lechuga, hierbas aromáticas y dos salsas para que te montes tus propios tacos. Espectacular.
Pincho Kalea – Alicante – ✨✨✨✨ €€ (25 – 50€ por persona)
Saltamos de Nochebuena a Nochevieja. Un grupo de amigos decidimos comer en este restaurante que conozco hace años y al que hacía (demasiado) tiempo que no iba.
Nos dejamos asesorar por María (un encanto), quien nos sugirió pedir un menú de degustación (90€ para dos personas) para cada tres personas, ya que las cantidades eran generosas. ¡Menos mal que la hicimos caso!
El precio: 30€ euritos por el menú que subió hasta 55 por persona con todo lo bebido que fue bastante y bueno. Un precio fantástico para una comida muy rica.
- El Menú: Ensalada, chipirones a la bilbaína (un poco insípidos esta vez), y una tortilla de bacalao generosa y excelente.
- El Plato Fuerte: Un chuletón de muy buena calidad para ser un menú económico.
- Postres: “¡Ahí va la hostia!” y una tarta de queso versión 2.0.
- Bebida: Empezamos con Guitián (un blanco excelente), seguimos con Antídoto (que extrañamente no estaba bueno esa tarde) y terminamos asegurando con un Marqués de Murrieta que nunca falla.
Cerramos la jornada con cava, charla y bailoteo hasta las 9 de la noche. Una Nochevieja diferente, divertida, con precio controlado y una amabilidad que destaca por encima de todo.







