Nuestra valoración
No haber visitado el restaurante Cachito era ya una anomalía imperdonable en mi historial gastronómico. Hablamos de una casa de “toda la vida” donde las dos hermanas que hoy llevan el timón representan la cuarta generación de una saga hostelera. Con credenciales tan serias como el premio Plato a la mejor arrocería en 2017 y el galardón a la mejor paella del mundo en 2021, las expectativas estaban altas.
El espacio refleja esa herencia: una decoración muy clásica que delata la historia del lugar y cómo los salones se han ido adaptando a los nuevos tiempos, pero incluyendo todos los detalles de comodidad que se exigen hoy en día.
Lo que comimos
Como el plato fuerte iba a ser contundente, arrancamos el festival con unos entrantes al centro:
🍴 Calamar fresco a la plancha: Correcto, en su punto de de elaboración y con una presentación limpia. Cumplió con creces.
🍴 La ensaladilla: Original, con unos encurtidos que marcaban la diferencia y coronada con huevo, muy a la moda actual. Sin embargo, no terminó de conquistarme y es un plato que no repetiría.
🍴 Berenjena asada con pesto y almendra: Todo lo contrario. Un plato soberbio que me encantó por el juego de texturas y el toque de los frutos secos.
🍴 Luego llegó el momento de la verdad: el afamado arroz de conejo y caracoles. Y la verdad es que no decepcionó en absoluto; un sobresaliente en toda regla. El grano lucía una textura impecable, el sabor era intenso pero sin llegar a saturar el paladar, y venía con tropezones comestibles de verdad (nada de encontrarse solo con cabeza, riñones o hígado como pasa en otros sitios). Además, a diferencia de las raciones algo escuetas de otros templos arroceros, aquí la cantidad es muy correcta y generosa. Dimos cuenta de la paella entera sin pestañear.
🍰 Para el remate dulce, más por bula que por necesidad elegimos la tarta de almendra pasó sin levantar entusiasmos, pero la torrija con helado estaba sencillamente espectacular.
🍷 Tenía una botella por casa que había comprado para compartir con un amigo y pensé que la comida merecía la ocasión. Hablé con ellos y me permitieron llevarla con un pequeño coste de descorche. La verdad es que ese blanco chardonnay de Nueva Zelanda cumplió con creces: un vino súper elegante.
🍷 Posteriormente para el arroz pedimos un vino tinto, El Pago de los capellanes, el Nogal, pues, ¿qué voy a decir de ese vino? Realmente fantástico y, como no puede ser de otra forma, acompañó de maravilla ese sabor intenso del arroz, sin taparlo en ningún momento.
Lo que pagamos
💶 La relación satisfacción-precio me pareció sensacional. La cuenta salió a 40 € por persona (sin contar el vino). Teniendo en cuenta el nivel de la cocina y los tiempos que corren en la hostelería, comer de lujo por ese importe es magnífico. Eso sí, como siempre ocurre, dependiendo de lo que elijas para descorchar, el precio final puede bailar bastante, pero la base de la que partes es sumamente honesta.
Lo que pensamos
🗨 Aunque para mi gusto el listón del arroz con caracoles lo sigue liderando Casa Elías, Cachito se postula como un rival de consideración por bueno que esta y por otra razón aplastante: el bolsillo. Mientras que en el primero es fácil irse a los 80 euros, en Cachito comes de maravilla por 50 euros o menos.
🗨 En resumen, una casa donde se come y se bebe de lujo a un precio más que razonable. Si vas sobre seguro y pides la berenjena, el arroz de conejo y la torrija, te aseguro que sales de allí a hombros. 🍛👌







