Nuestra valoración
El entorno
La zona del puerto de Alicante no es un lugar que yo visite con frecuencia. Desde que cerró el mítico Els Vents hace ya muchísimos años, ningún restaurante de la zona había logrado despertar mi curiosidad gastronómica. Sin embargo, mi veredicto tras visitar el recién inaugurado Calavento es claro: el espacio es imponente y la cocina tiene un capitán inmejorable en Carlos García, pero el proyecto, aunque notable, aún requiere ese rodaje natural para afinar los puntos de cocción y alcanzar la excelencia que su factura exige.
🗨 Se nota de inmediato que el restaurante se ha abierto con gusto y con dinero. Mucho dinero. Una decoración impecable, cocina abierta a la vista del comensal y una terraza frente al puerto donde no falta detalle. Al frente de los fogones se encuentra mi apreciado Carlos García, un profesional con talento y sólida experiencia. Su presencia allí es, desde luego, la mejor garantía para animarte a reservar una mesa.
🗨 La carta es amplia, diseñada para adaptarse a los paladares y horarios de la variopinta clientela que transita por el puerto alicantino durante todo el año. No obstante, el verdadero eje vertebrador del menú son sus brasas, de donde salen principalmente pescados frescos y carnes maduradas.
Una bodega con la firma de Pepe Mendoza
🍷 Si eres un buen aficionado al vino, la bodega de Calavento te va a dar una alegría. Ha sido seleccionada y revisada por Pepe Mendoza, y ya sabes que si Pepe está detrás, el éxito está asegurado. Encontrarás una carta bien estructurada que equilibra con inteligencia el clasicismo de las grandes zonas españolas —con tintos de guarda, clásicos y con cuerpo de Rioja y Ribera del Duero— junto a una firme apuesta por la tipicidad mediterránea de proyectos alicantinos y valencianos. El conjunto se completa con blancos gallegos, espumosos de prestigio (Cava, Corpinnat, Champagne) y una concisa pero bien elegida selección de vinos de Jerez. El único punto débil es el hueco dedicado a los vinos dulces; me pareció demasiado escueto y es una sección que deberían ampliar próximamente.
💶 En cuanto a los precios, se sitúan en la media de la hostelería alicantina que, como bien sabes, no destaca precisamente por ser barata. Sin embargo, hay un detalle inteligente: en los vinos de más alta gama el margen de ganancia es menor. Esto nos deja botellas a precios muy atractivos, un cebo magnífico para esos clientes extranjeros aficionados al buen vino a los que no les duele rascarse el bolsillo.
La experiencia en la mesa: de los untables al punto del pescado
En mi visita, optamos por compartir varios platos al centro y dejamos que el encargado, Marc, gestionara las cantidades para los seis comensales que éramos.
🍴 Comenzamos el almuerzo con un pan artesano de corteza crujiente y miga asentada. Por sugerencia de Marc, pedimos el trío de untables Calavento, que resultó ser una delicia: muy sabrosos y con unos evocadores recuerdos árabes en sus especias.
🍴 Posteriormente, llegó la ensaladilla de merluza. La porción es correcta y viene acompañada de una mayonesa de anchoa con un profundo sabor umami, muy adictiva. Sin embargo, para mi gusto, esa potencia de la anchoa tapaba en exceso el delicado sabor de la merluza.
🍴 A continuación, nos sirvieron el figatell de sepia con sobrasada y salsa de su tinta. Un bocado rico de sabor, meloso, aunque sin factor sorpresa. Todo lo contrario que la berenjena a la brasa con stracciatella: un plato soberbio, ahumado en su justa medida, que junto con el trío de untables fue lo que más me gustó de toda la primera parte de la comida.
🍴 Para los platos principales, nos decantamos por el pescado. Tres de nosotros elegimos la negra (el pescado de mercado del día) y los otros tres compartieron un rodaballo entero a la brasa, acompañados de unas sencillas y sabrosas patatas de río. Visualmente, ambos pescados eran irreprochables, muy sabrosos y con una presentación magnífica. No obstante, debo ponerles un «pero» técnico: si hubieran estado un punto menos hechos, habrían quedado infinitamente mejor a mi gusto. No soy amigo del pescado sobrecocinado, prefiero que mantenga toda su jugosidad interior, aunque entiendo que el punto del pescado es una historia muy personal.
🍰 En los postres —que fueron cortesía de la casa— probamos un poco de todo. La copa de limón pasó sin pena ni gloria, la mousse de galleta María cumplió con su cometido nostálgico, pero la pera asada fue la indiscutible triunfadora de la sección dulce gracias a su textura tierna y un almíbar bien equilibrado.Debo señalar, para que nadie se lleve a engaño, que me gustan mucho los postres en los que interviene la fruta.
El maridaje y la dolorosa
🍷 Para beber, iniciamos la comida con Leirana, un albariño de referencia elaborado por Rodrigo Méndez (Forjas del Salnés) en Rías Baixas, con la colaboración del enólogo Raúl Pérez. Un vino salino, mineral y que acompañó a la perfección los entrantes.
🍷 Después, por consejo directo de Marc, pasamos a un tinto: Mancuso, una garnacha de la zona de Valdejalón, ligera pero con fruta, de trago largo, madura y redonda. El vino estaba espléndido y el pescado también, pero he de confesar que la combinación de ambos no terminó de convencerme. Llámame clásico, pero para el pescado de la brasa sigo prefiriendo la acidez de un buen blanco.
🍷 Para terminar, pedimos el vino dulce Paciencia Infinita de Pepe Mendoza, el cual confundimos inicialmente con su Origen de moscatel. No es que el vino estuviera malo, pero buscábamos otro estilo. Aun así, dimos buena cuenta de la botella sin el menor contratiempo.
💶 Al llegar la dolorosa, como puedes comprobar en el ticket, la cifra final ascendió a 550,90 € para seis personas. Hay que aclarar que la cuenta se infló notablemente por el festival líquido: varias botellas de vino de nivel, gin-tonics (Bombay Sapphire, Nordés), cervezas Stella y combinados.
💶 Si desnudamos la cuenta de la bebida y nos ceñimos a la comida, un homenaje de este calibre con producto fresco de calidad y pescado salvaje a la brasa se sitúa en unos 60 euros por comensal. A esto hay que sumarle el valor intangible del entorno y las vistas al puerto. En resumen, una relación satisfacción-precio que, tal y como está el patio hoy en día, no resulta descabellada.
Lo que pensamos
🗨 En resumen, Calavento ofrece un entorno privilegiado y una cocina notable. Conociendo la solvencia de su equipo humano, no me cabe duda de que el proyecto irá puliendo detalles y ganando precisión con el rodaje de los próximos meses. Te aconsejo que le des una oportunidad en tu próxima visita al puerto.
Las fotos
El video
Hacer un video me lleva mas horas que hacer un guiso de la abuela y como en este caso no aportaría mucho sobre los ya realizados, os dejo este de una visita anterior.







